viernes, 22 de mayo de 2020
miércoles, 13 de mayo de 2020
Joyland - Stephen King
martes, 12 de mayo de 2020
Abu Simbel y mi odio hacia sus programadores
eso... eso ¿qué mierda es? Pues eso tendría que estar penado con muchos años de cárcel o, simplemente, sentenciar al programador al empalamiento público en medio de la plaza mayor del pueblo, y punto. ¡Sin acritud!
Pero aún con todas esas maldades yo me acabé viciando a ese puñetero videojuego. Y eso que me costó un tiempo increíble pasarme la primera jodida pantalla del juego. Y eso porque desconocía en un primer momento que la dichosa pelusilla disponía de dos saltos muy diferenciados: ¡el salto largo y el salto corto! Que es verdad que ese detalle lo habría descubierto en un primer momento leyendo las instrucciones del juego, pero también es tontería crear unas instrucciones si ya sabes que no me las voy a leer. En definitiva, que el puto juego era complicado de narices pero yo era un niño que si decidía acabar un juego se lo acababa, solo tenía que evitar distracciones chorras como comer, dormir o respirar.
Y, aunque parezca mentira, ¡ese día glorioso llego! ¡Oh sí, me pase el puto juego! Después de mil pantallas de mierda, de mil sufrimientos, de muchas horas invertidas y muchas neuronas muertas en el intento, conseguí descubrir aquello que nos deparaba a unos pocos privilegiados después de tamaño esfuerzo:
Pero bueno, como mínimo puedo decir que yo soy uno de los elegidos y, por ese motivo, en mi currículo lo primero que pongo antes que la mierda de estudios que tengo es: "Yo me pasé Abu Simbel y tú no".
Valoración del juego:
-Nivel de dificultad: Supina.
-Nivel de jugabilidad: Nunca he sabido que coño significaba eso.
-Nivel de azúcar en sangre: Bien pero puede mejorar.
-Frase más repetida en el juego: ¡¡No hijo de puta no saltes ahora!! ¡¡Ahora no!!... ¡¡¡Imbécil era salto corto!!! ¡¡¡corto!!!!... ¿Si toco esto me mata? ¡¡Mierda!!
-Nivel de adicción: si alguien te dice de jugar a un juego de los 80, tú simplemente di ¡NO!
miércoles, 6 de mayo de 2020
La feria de las tinieblas - Ray Bradbury
domingo, 3 de mayo de 2020
Fantasmas - Chuck Palahniuk
Palahniuk es raruno, eso está claro. Por ahora solo me había leído Nana y, básicamente, no entendí nada de lo que ocurría. A pesar de todo, me leí la novela. Eso está bien. Ahora empiezo con Fantasmas, entiendo algo su trama. No consigo acabarme el libro. Nada tiene sentido en mi vida.
Fantasmas es una falsa novela (que no novela falsa). En realidad se trata de un libro de relatos con una historia común que intenta unirlos a todos. Eso, en un principio, me gusta. La historia se centra en un grupo de escritores que han sido encerrados en una casa para que en tres meses escriban su obra maestra del terror. Esto, por ahora, pinta bien. Los relatos son las obras que van escribiendo todos estos desgraciados. Hasta aquí la idea me parece brillante y considero que es una buena manera de plantear una colección de relatos.
Empiezo a leer y los primeros relatos me parecen cojonudos. Continúo leyendo y la trama principal de los escritores me acaba cansando enseguida. Ahora ya solo quiero leer los relatos. Lo de los escritores solo me hace gracia un instante. Llego a la mitad del libro y los relatos ya no me parecen tan cojonudos. Parece como si los buenos los hubiera puesto al principio. La historia de los escritores ya me parece más que cansina, ojala mueran todos de una puta vez y solo queden sus pequeñas creaciones. Ya ni los relatos me apasionan. Decido que si el próximo no me gusta, dejo de leer. No leo más.
lunes, 20 de abril de 2020
Felicidades ya tienes Amstrad... nanananananana...
La foto que publico no es otra cosa que mi pequeño mausoleo (dentro de mi habitación) dedicado a este gran aparatejo que me cambió la vida y, básicamente, ¡me la jodió por completo! Yo antes no sabía qué demonios era un ordenador y podía haber vivido felizmente sin saberlo. Pero ¡no! una navidad a finales de los 80 él entró en mi vida y todo cambió.
Se supone que era un regalo para toda la familia, un ordenador personal para que mis padres pudieran llevar la contabilidad, hacer sus facturas y, de paso, ser usado como trasto lúdico para tener entretenido al pequeño de la casa. Como no podía ser de otra manera aquel engendro diabólico solo consiguió pervertir al eslabón más débil de la familia. Así que, a las pocas semanas, nadie, a parte de un servidor, usaba aquel Amstrad CPC. Aunque, eso sí, para intentar compensarlo le dediqué todo mi cariño y el que le tendría que haber dedicado a mi familia.
Malgasté mucho tiempo de mi vida jugando a todos los juegos que venían por defecto y también programando juegos cutres en Basic. Aquella dedicación completa al Amstrad originó en aquel niño el profundo deseo de querer convertirse en informático de mayor. ¡Craso error! Con los años descubriría que, en realidad, no quería ser informático, ¡solo quería vivir en un mundo dominado por los Amstrads y entregarme a aquel lenguaje de programación chusquero que era el Basic! ¿Quién se hubiese imaginado que en el futuro lejano el CPC no sería el dominador absoluto del mundo y de todas nuestras vidas? Ahora que ya me he hecho mayor maldigo aquel maldito día de navidad que trajeron aquel ordenador.
Pero aquí no acaba la maldad de ese vil ente electrónico. Ese día no solo fue el fin de mi brillante futuro como playboy sino que ese puto engendro también acabó con mi inocente y tierna infancia. Y eso fue así por culpa de esos diabólicos videojuegos de los 80 y principios de los 90 creados por enfermos mentales, auténticos psicópatas sin vida (pero con mucho tiempo libre), jefes del mal y otros lunáticos que corrían libres por las calles de nuestro país. Pero ¿qué coño había hecho yo para merecer eso? Porque yo, antes de esa navidad era un chico decente, que nunca decía un puto taco de los cojones, que estudiaba, era sociable (aún mantengo muchos de mis amigos imaginarios de esa época) e intentaba no atropellar con mi bicicleta a las personas mayores (actualmente llamadas "viejas de los cojones"). Pero empecé a jugar a juegos del Amstrad CPC y todo eso cambió.
Ya iré hablando de todos esos juegos que me
A mi me perdonaréis pero creo que eso se parece más a una pelusilla lila con ojos y dos patas a un joven Indiana Jones.Pues nada, aquí mi recuerdo a ese gran ordenador. Espero que el Dios programador de los 8 bits le tenga en su gloria.
PD: el título del post viene por ser la canción de un anuncio de Amstrad de esa maldita época y que siempre he guardado en la memoria (pero nunca he visto por internete). Todo al ritmo de la canción de Congratulations de Cliff Richard
martes, 14 de abril de 2020
Cuentos espaciales - Ray Bradbury
—Supongo que ustedes me llamarían escritor.
—Sin profesión —dijo el coche policial como si hablara consigo mismo."
sábado, 11 de abril de 2020
Las tumbas de Atuan - Ursula K. Le Guin
viernes, 10 de abril de 2020
Tente Nave Exploradora Quarantine Fail
Ya llevaba unas semanas de cuarentena y, después de muchas horas perdidas en casa sin poder salir, se me ocurrió la brillante idea de hacer un nuevo custom con mis pieza de Tente. Después de tantas horas de confinamiento no sabía si sería el mejor momento para usar mi imaginación. Por fortuna el aburrimiento pudo más. Así que una tarde cualquiera, mientras el Covid hacía estragos por la ciudad, yo empecé a montar piezas de Tente al tuntún. No tardé demasiado en descubrir que mi cerebro no estaba para fabricar demasiadas construcciones originales. La cuarentena forzosa me había matado las neuronas.
Mi idea original era hacer una nave espacial exploradora (aprovechando las piezas serigrafiadas Explorer) y reutilizar la Estación Polar "Artic 2" ya que era un trasto que ocupaba mucho espacio y no me gusta demasiado.
Lo intenté con todas mis fuerzas y, después de demasiadas horas montando, decidí acabar el proyecto. Justo en ese instante mis vecinos salieron al balcón para aplaudir. Me sentí aludido (aunque los aplausos hayan sonado cada día del confinamiento). ¿El resultado final? Un fail de cojones. Quizá el peor custom de la historia mundial pero que siempre podré achacar a los efectos destructivos del Covid.
jueves, 9 de abril de 2020
Planeta del exilio - Ursula K. Le Guin
Me siento como si estuviese en un planeta exiliado, parecido al de la novela, sin la posibilidad de poder salir de casa para poder comprarme un nuevo libro y con el invierno acechando a la vuelta de la esquina (aunque estemos a comienzos de abril, pero es que no deja de hacer mal tiempo). ¡Dios, dame fuerzas para soportar esta difícil situación! Pero sobretodo, dame la oportunidad de volver a emocionarme con un nuevo libro de tita Ursula.
















